Ceremonias

Marie Rosmanich

"NARRATIVA DOMÉSTICA"
Enrique Morales Garrido

“No hay una familia de Europa que no conozca. –Me refiero a familias como la mía, que le deben todo a la declaración de Derechos del Hombre. ¡He conocido cada hijo de familia!”
Arthur Rimbaud, Una temporada en el infierno.

¿Quién, al ver una foto familiar o de niños posando para la cámara, no se ha sentido tocado a la distancia por la infancia? Muchos de nosotros hemos formado, por presencia o por ausencia, parte de una escena familiar perfectamente legible en una fotografía cualquiera. ¿Quién no ha encontrado en un viejo cajón familiar o en un desván, la foto de dos jóvenes, cuyos nombres se han perdido en el tiempo, recién casados o posando en un jardín extraviado? Nos escuchamos decir: “Son desconocidos los que aparecen ahí; pero, quizás, no tanto.”
Este es el fondo afectivo al que Marie Rosmanich parece aludir en las obras que aquí presenta. Ellas surgen, extrañamente, en base a fotografías encontradas, ajenas, que sirven como correlato objetivo de su propia infancia. El reconocimiento en la imagen es, para el espectador, un extrañamiento de la situación, tanto por la pérdida de la infancia y su recuperación soñada en la pintura. Pero esta reproducción, en vez de ser la copia de la fotografía, le quita la precisión del tiempo y el espacio abriendo un distanciamiento que se mueve entre lo propio y lo inapropiable. Marie tiñe todas las escenas con un mismo color de fondo, que funcionan como una nada de la cual surgen repentinamente objetos, escenas de familia y rostros desfigurados o confusos. Ello se logra con el uso de la acuarela como materia primordial de trabajo, empleando colores tenues, y un tanto planos, que contribuyen a resaltar una condición fantasmática de la imagen. Los títulos de los cuadros ayudan a enmarcar esta inquietud en el lenguaje, citando frases tradicionales de las familias acomodadas chilenas, como por ejemplo: “te invito a tomar once” o “sana, sana”. En otras ocasiones, en vez de los rótulos, son dientes, bolsas de maní o materiales como el cartón, un marco dorado o azulejos los que adaptan las distintas sensaciones infantiles que quiere transmitir.
Con influencias que van desde Bacon a Natalia Bavarovic, pasando por Roser Bru y, por qué no, el psicoanálisis, Marie Rosmanich inscribe su distancia sacudiéndose el arrobo sofocante de la familia chilena, modelando un mundo potentemente infamiliar.

19.05.15